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dos personas trabajando en una consultoría

Consultoría de Gestión en la Nueva Normalidad

  • Anna Muñoz
  • Opinión
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 Sergio Suxo Uría

Crear valor, aportar soluciones y conceptos claves, desarrollar estrategias conjuntas para abordar problemáticas o nuevas líneas de negocio, disminuir los riesgos operativos, financieros y comerciales, proyectar y balancear la dinámica de las empresas y organizaciones hacia mejores y más amplios espectros de beneficios y crecimiento… En fin, convertirse en el catalizador del cambio organizacional en las empresas que contraten estos servicios; ese es, debería ser o era el baremo con el que se medía la labor de los consultores de gestión en el mundo empresarial. Ahora todos estos conceptos parecen migrar a un ambiente nuevo para algunos y en pleno potenciamiento para otros: el mundo digital; y todo lo que esto significa.

La pandemia que todavía vivimos, es, sin duda, la gran puerta giratoria por la que todos ingresamos al más grande cambio de paradigma del siglo 21; la nueva normalidad que nos ha sacudido con tremendas consecuencias: humanas, sociales, económicas y por sobre todo en la manera en que las empresas visionan y desarrollan sus negocios actualmente.

El consultor entonces, más que antes, debe convertirse en un socio estratégico de las organizaciones, entregando el know-how específico del cual goza como un capital imprescindible para el desarrollo de lo que se pretenda implementar en cada proyecto y en cada etapa del mismo.

La consultoría debe posar su mirada en escenarios del mundo digital: videoconferencias, chats, reuniones con seguimientos automáticos de tareas y resultados, automatización de tareas, robotización, comunicación estratégica en redes sociales, potenciamiento de canales digitales, apps y desarrollo Web, y un largo etc. Lo ya conocido y aplicado hasta el momento representa solo la punta del iceberg de todas las posibilidades que esta era nos ofrece; perfectas herramientas para combatir el caos y la crisis que la pandemia ha provocado en todo el mundo.

El consultor entonces, más que antes, debe convertirse en un socio estratégico de las organizaciones, entregando el know-how específico del cual goza como un capital imprescindible para el desarrollo de lo que se pretenda implementar en cada proyecto y en cada etapa del mismo. Las facultades serán compartidas y solventadas por la confianza plena en el proceso, apoyándose siempre en la comunicación efectiva, franca y leal a los conceptos que el proyecto ha puesto sobre la mesa para el beneficio de la organización; comprender y aplicar estos principios se hace tan importante en esta nueva realidad, ya que los pilares del éxito de cada consultor serán el pleno reflejo de su relación con el cliente, una relación ahora anclada en la percepción de una pantalla de computadora, un mensaje en el celular y un historial de conversaciones telefónicas.

Es importante también considerar el tipo de relacionamiento del consultor con todos los actores y niveles colaborativos en la organización; la relación primaria, como siempre, se dará primero con los tomadores de decisión: alta directiva, gerencias, presidencia; sin embargo se enfrenta un reto mayor al relacionarse con niveles medios y colaboradores de base en las empresas, ya que la confianza que estos puedan tener en el consultor puede verse mermada al solo conversar con él mediante una videollamada, mensajes, etc., la estrategia de comunicación y trabajo cambia, y el timón del viaje de éxito del proyecto se debe direccionar a las aguas más calmas posibles, donde juntos puedan visionar el mejor futuro para la empresa: un viaje lleno de posibles riesgos, pero sustentado en las certezas que el trabajo en conjunto entrega.

La gran frase de Peter Drucker: “Gestión es hacer las cosas bien, liderazgo es hacer lo correcto”, nos debe inspirar a combinar ambos conceptos: gestión y liderazgo, para lograr los objetivos que nos planteamos como consultores y apoyar la gestión de la organización empoderando el liderazgo empresarial en cada área que sea parte del proceso; solo así lograremos la rápida adaptación a esta nueva normalidad, recorreremos estos nuevos senderos con la convicción de un seguro éxito y podremos sentirnos cada día más tranquilos con la receta del éxito que estamos planteando, que consiste en la adaptabilidad y flexibilidad de nuestro espíritu de lucha, capacidades profesionales, empatía y solidaridad, que deben alimentar este nuevo concepto de consultoría de gestión.

Si todos los elementos cohesionan de la manera planificada el consultor podrá disponer del panorama adecuado para desarrollar su trabajo, pero no debemos olvidarnos que la adaptabilidad es la clave y también lo es la flexibilidad conceptual, en cuanto a estar con la mente abierta a nuevas herramientas también beneficiará a la organización, y en un futuro muy cercano incluso al mercado donde la empresa desarrolla sus negocios. El consultor posee el potencial de transformarse en uno de los canales primarios de respuesta y de oportunidad para su cliente; se debe aprovechar la crisis para transformarla en la gran oportunidad de ser protagonistas de la nueva normalidad.

*El artículo de Sergio Suxo, consejero global de Génesis Latam Consulting fue publicado en Empresarial &Laboral de Colombia

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